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UNCIÓN DE

ENFERMOS...

Confesión



“El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día”



Jn 6,51-59

El Catecismo de la Iglesia Católica dice que la Eucaristía es “fuente y cima de toda vida cristiana”, donde nos alimentamos con la palabra de Dios y recibimos a Jesucristo en su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad.

En cada comunión no recibimos un recuerdo o símbolo, sino al mismo Jesucristo, que oculto bajo las apariencias del pan está vivo y glorioso, tal como está en el Cielo.

Muchas personas no se pueden acercar a participar de la Eucaristía y recibir la santa Comunión por algún impedimento físico o enfermedad. Es por esto que en la parroquia hay ministros de comunión instituidos que visitan a los enfermos distribuyendo a Jesús Sacramentado a quienes lo soliciten. Ello es motivo de gran consuelo espiritual y fortaleza para llevar la enfermedad o ancianidad.



Quien desee recibir la Comunión deberá contactarse con la Oficina Parroquial.